(Pinchar en la imagen para verla mejor) Sumerguirse en el casco antiguo de Nápoles es como si se hiciera en alguna de las calles de la España profunda de hace 40 o 50 años. Callejuelas estrechas donde se seca al viento la colada y se conversa a la sombra de sus paredes. Una vuelta a nuestro pasado cercano.