Fue una alegría de una sola vez, de esas que no son nunca más iguales. El corazón, lleno de historias tristes, fue arrebatado por las claridades. (Pinchar para ampliar) Fue una alegría como la mañana, que puso azul el corazón, y grande, más comunicativo su latido, más esbelta su cumbre aleteante. Fue una alegría que dolió de tanto encenderse, reírse, dilatarse. Una mujer y yo la recogimos desde un niño rodado de su carne.