14 jun. 2011

Rincones del Albaicín (II)

granada_feb05 054 

Suben por la calle
los cuatro galanes.
Ay, ay, ay, ay.
Por la calle abajo
van los tres galanes.
Ay, ay, ay.
Se ciñen el talle
esos dos galanes.
Ay, ay.
¡Cómo vuelve el rostro
un galán y el aire!
Ay.
Por los arrayanes
se pasea nadie.

(Federico García Lorca)

7 jun. 2011

Y 100 (El fantasma de la Medina)

Esta es una entrada especial. Hace la número 100 desde que edité este blog fotográfico hace algo más de dos años. Durante este tiempo he podido mejorar muchos aspecto de la fotografía, al tratar de dar mayor calidad cada día a mis fotos. Pero sobre todo ha llegado a conocer a buenos fotógrafos/as y disfrutar de esplendidas fotografías. Este blog no me ha producido más que satisfacciones. Gracias a todas y todos lo que asiduamente o de vez en cuando os acercáis a ver mis fotografías

La fotografía que ilustra esta entrada la tomé en el 2008 en la Medina de Tetuán y aunque siempre me había causado una extraordinaria impresión, hasta ahora no había decidido editarla. El motivo es que yo no recuerdo que durante el disparo se hubiera cruzado nadie delante de la cámara y sobre todo que se generase esa rara estela en la imagen. Un despiste mío o quizá es que exista un fantasma en la Medina de Tetuán.

tetuan_marzo08112 (Pinchar para ampliar)

El hijo fue primero sombra y ropa cosida
por tu corazón hondo desde tus hondas manos.
Con sombras y con ropas anticipó su vida,
con sombras y con ropas de gérmenes humanos.

Las sombras y las ropas sin población, desiertas,
se han poblado de un niño sonoro, un movimiento,
que en nuestra casa pone de par en par las puertas,
y ocupa en ella a gritos el luminoso asiento.

1 jun. 2011

Rincones del Albaicín

 granada_feb05 053b

(Pinchar para ampliar)

El grito deja en el viento
una sombra de ciprés.

(Dejadme en este campo,
llorando).

Todo se ha roto en el mundo.
No queda más que el silencio.

(Dejadme en este campo,
llorando).

El horizonte sin luz
está mordido de hogueras.
(Ya os he dicho que me dejéis
en este campo,
llorando).

Federico García Lorca

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